SU AROMA NO SE TE QUITA
La noche en que con ardor
por él fuiste poseída,
la piel te quedó cansada
y la conciencia, dormida.
La noche en que él usó
la caricia y la violencia
al amanecer tenías
semblante de complacencia.
Te has duchado y perfumado
con tu esencia favorita,
pero su invasivo aroma
corporal no se te quita.
Has perdido la noción
de tiempo, honor y lugar
y hoy tu afán es verlo a él
para volver a pecar.
Luis Bárcena Giménez

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