MI REFUGIO ES LA BACHATA
Cada vez que yo padezco
por una mujer ingrata
para desahogar mis penas
me refugio en la bachata.
Y yo maldigo al amor
¡ayyy!, con toda el alma,
y la copa de licor
¡ayyy!, me da la calma.
Y mientras que lentamente
¡ayyy!, va muriendo el día
la bachata más me embriaga
¡ayyy!, con su melodía.
Y para no recordarla
¡ayyy!, bebo cada botella
y a pesar de los esfuerzos
¡ayyy!, yo no me olvido de ella.
Luis Bárcena Giménez
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