NO QUIERES SABER DE MÍ
No quieres saber de mí,
está bien, ¡no lo sabrás!,
quédate con los demás
que están pendientes de ti
No me botas, ¡yo me voy!,
para evitar que se ahonde
el tedio en el sitio donde
correspondido no soy.
No me botas, ¡yo te dejo!,
con toda celeridad,
pues mi ansia de libertad
es un sentimiento viejo.
No me botas, ¡yo me marcho!,
no me botas, ¡yo me largo!,
si me quedo aquí me amargo,
si me quedo aquí me escarcho.
Luis Bárcena Giménez

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